Pensión Completa

Posted: 27 noviembre, 2010 by lagrannube in Novela Negra, Pensión Completa
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Capítulo 7

Habían transcurrido 15 años desde 1994. Entonces París ya no era la ciudad que tanto amé durante mi juventud, roja aun sin teñirse de sangre y que recordaré como cualquier paseo en barco por el Sena, un baile de graduación en un instituto de barrio (Dance me to the end of love) o la comida familiar del primer domingo de cada mes, donde la conocí, y que tan poco tiene que ver con la que fuera ahora la ciudad de mi desgracia, cambiando a golpe de revolver sus besos por sus mentiras, sus caricias por su traición y la más valiosa posesión de los Ancelotti por una vulgar imitación que desde entonces ya solo serviría para recordar el tiempo que restaba a que pasara algo.

De todos los crímenes cometidos en los últimos quince años la única razón común era la nostalgia. Ancelotti mataba porque Marinetti, que en esos tiempos también trabajó para nosotros, nos había traicionado. Yo mataba porque ella –Julia- me traicionó demostrando que bajo la dulce y cándida sobrina del gran anticuario Pierre Grignaldi se escondía una chica mucho más peligrosa y ambiciosa que nos pretendió engañar a todos sirviéndose de Marinetti, quien fuera tan estúpido como lo fui yo alguna vez como para creer que ella le quería.

En definitiva, todos matábamos porque las cosas ya no eran como antes.

Si Pierre Grignaldi, el último fabricante de relojes de cuerda de Paris no hubiera muerto de manera misteriosa, Julia no hubiera seguido con vida todos estos años, ya que siendo vencedora la muerte, ella se convirtió en nuestra última esperanza para descifrar la clave T1994, sumergiéndonos para ello en los secretos de su insólita familia, un poderoso clan de comerciantes de recuerdos casi convertido en nada tras la guerra fría.

Marinetti abandonó París el 28 de Junio de 1994 y mientras en el Boeing 727-21 una botella de Vega-Sicilia y dos copas doradas brindaban por un triunfo, en un apartamento a las afueras de París, una Luger se aplastaba contra mi frente y una voz fría como el hielo me dictaba un nombre y una dirección. La cuenta atrás había comenzado.

Dos hombres discutían en la lejanía, y sus voces sonaban cada vez más nítidas y cercanas. La puerta principal crujió al abrirse y el teléfono de la habitación de al lado no paraba de sonar. “¿Azulejos de baño rojos?” Pensó Camilo, mientras amartillaba por segunda vez la pistola. “Qué idea tan estúpida”.

Comentarios
  1. diegovigilante dice:

    Ángela, ya te lo he dicho en persona, pero me ha gustado mucho tu capítulo. Me parece interesante el uso del recuerdo (o flashback) para dotar de mayor profundidad a algunos personajes y la idea de avanzar la trama desde el pasado. Una continuación a la altura de lo que ya estaba escrito… y un quebradero de cabeza para mí, que debo mantener el nivel también y empezar a pensar como continuar con mi parte.

    Un beso,

    Nos leemos.

    D.

  2. lagrannube dice:

    Muchas gracias Diego por tu comentario semi-coaccionado lleno de ánimos y buenas palabras. Seguro que la continuación es un gran capítulo, digno de un gran periodista.

  3. laura dice:

    me ha gustado muchisimo, el estilo es limpio y evocativo. Bess

  4. besarte dice:

    Estupendo. Un magnifico retazo de intriga total.

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